Locales

HERIBERTO ROBLES ROSALES
De pluma fina y polifacético

Fue un coahuilense por adopción y dejó huella imborrable en las memorias de quienes lo tuvieron cerca

Con sus múltiples facetas, don Heriberto Robles Rosales fue un coahuilense que aunque no nació en Saltillo, una gran parte de su carrera profesional la desempeñó en esta ciudad, donde dejó una huella imborrable para quienes tuvieron la fortuna de tenerlo cerca.

Una de esas facetas la desempeñó como editorialista y eso le valió que a casi un año de su fallecimiento, recibiera la Presea Post Mortem, del Premio Estatal de Periodismo en la edición de este 2020.

Fue el periodista Ponciano Cruz, quien lo postuló para el premio, durante años se desempeñó como colaborador en EL DIARIO de Coahuila a través de su columna “Vientos de la Revolución”.

A través de sus escritos, Robles Rosales abordó distintos pasajes de la historia, desde los episodios de la Revolución Mexicana, el lado de sus personajes, así como la vida cotidiana del Múzquiz de sus recuerdos, como él llamaba al pueblo, que lo vio nacer.

Durante sus últimos años, las cataratas en sus ojos le complicaron que él siguiera escribiendo, pero tras una operación, su condición mejoró de manera notable, hasta el punto de escribir un libro, pero que no pudo concretarlo.

Escribió también para otros medios impresos, para distintas páginas, llenando de historias sus páginas, como parte de sus hobbies.

El broche de oro para esta faceta de periodista e historiador, fue la Presea que recibió su hija Selene Robles, de manos del gobernador Miguel Ángel Riquelme Solís.

En Aura, recuerda Selene, durante las carnes asadas me decía: “Ven siéntate” y empezaba a contarme la historia de la Revolución Mexicana, como si él la hubiera vivido.

“Me decía: “cuando yo anduve con Francisco Villa…” y se ponía a platicar; como si él, efectivamente hubiera vivido esa historia “y entonces mi general, con toda la historia, como su hubiera sido una crónica”.

“Yo recuerdo todo eso con mucho amor, porque hasta me decía los diálogos y nos aventaba un chiste en medio de la historia”, recuerda.

COMO GEÓLOGO

Don Heriberto Robles nace en Múzquiz el 4 de febrero de 1952 y fallece el pasado 17 de diciembre del 2019; fue Ingeniero Geólogo, egresado de la Escuela de Minería de Nueva Rosita; antes Técnico Explorador Minero.

El sale de Múzquiz buscando un futuro como recién egresado, donde se desempeña en las minas de ese lugar, pero tras el embarazo de su esposa, quien decide que su hija mayor nazca en su pueblo natal, les obliga a regresar.

“Allá busca trabajo en la Compañía La Luz, en la Mina San Patricio y tuvo su casa en San José de Aura, donde la familia vivió una gran parte de su vida hasta que sus hijos salían a estudiar la preparatoria”, indicó.

Allí permaneció de 1972 a 1978 donde al tiempo que trabajaba, siguió estudiando y se recibió en 1984 como Ingeniero Geólogo.

CREA PROTECCIÓN CIVIL

Tras desempeñarse en esa área, su vida profesional da un giro y llega a Saltillo, al gobierno estatal durante el sexenio de Rogelio Montemayor, inicialmente llega a la Dirección de Tenencia de la Tierra, pero posteriormente, se convierte en el fundador de la Dirección de Protección Civil del Estado en 1993 al 2002.

Su clave para desempeñar esta función fue “Escudo”, como lo recuerda su hija.

Para ella, quien lo acompañó en parte de su desempeño al trasladarse a Saltillo para cursar su formación académica, pero también para acompañarlo, esta función fue parte de muchas aventuras.

“En una ocasión sí me llevó a un incendio en el área de Monterreal, llegamos y me llamaba la atención, cómo mucha gente lo quería, tal vez por su forma de ser, muy campechano”, recuerda.

Sin embargo, recuerda que en una ocasión, durante un incendio, su padre llevó provisiones al Ejército y a los elementos que combatían el siniestro como parte del Plan D-N-III, se cocinaron papas y chile por los mismos elementos, pero al día siguiente un medio de comunicación señalaba que no había provisiones.

“En otra ocasión, llegó un helicóptero y llega a la casa blanco, completamente blanco, él tenía las pestañas chiquitas y caídas y me dice: ‘no hija, ya no la contábamos’, por los vientos, todos brincaron ‘del helicóptero y llegó todo adolorido, pero esa vez sí me dijo ‘casi te quedas sin tu padre”, recuerda.

La admiración de quienes lo rodearon siempre estuvo presente, pues causaba sorpresa que pudiera dormir una sola hora y trabajar al día siguiente como si no hubiera pasado nada.

Su último trabajo fue como Supervisor General de Seguridad Industrial en una empresa gasera, al tiempo que escribía sus columnas para EL DIARIO de Coahuila.

En sus últimos años, es llamado a trabajar en una Mina en Perú, pero él decide quedarse en México.

PRESAGIA SU MUERTE

El 8 de diciembre del 2018, apenas un año y una semana antes de su fallecimiento, en una visita a Concepción del Oro, Zacatecas, donde vivió y se desempeñó en el área de la minería, don Heriberto Robles ya dibujaba la posibilidad de estar cercano a su final.

“Cuando se termina la vida, y estamos por llegar al final del recorrido, nos llega la nostalgia de los días idos y los tiempos muertos, de las flores vivas y los amores viejos, de los recuerdos ahogados y las lágrimas vertidas, de los vinos derramados y las mujeres amadas y los amigos desaparecidos”, decía.

“Así regresamos al pueblo que bajó del cielo, a una tierra que nos llenó de ensueño y de castillos que casi siempre se perdían o morían en el aire, de amores fugaces y tesoros escondidos, de cariños sublimes y vientos tormentosos, hoy al recorrer sus calles y disfrutar sus tiempos, me llegan los recuerdos del inicio de una aventura de una ilusión que ya culmina”, añade en el escrito “Concha del Oro y Mis Recuerdos”, donde presagiaba su final.

En su columna, siempre habló de la muerte, señalaba que tarde o temprano vendrá por nosotros.

Fallece un 17 de diciembre del 2019 en un hospital de Saltillo, para luego ser trasladado a su “tan amado” Melchor Múzquiz.

“En su último viaje a casa fue muy difícil, pues te imaginas viajar tantas veces y un día, de repente, es la última vez que viajas con él; a casi un año de su muerte, pero parece que fue ayer cuando juntos vimos la película ‘Cuando el Destino nos Alcance’, eso nunca lo voy a olvidar”, concluye su hija.

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