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CRISTÓBAL AGUILAR FERNÁNDEZ
México carece de tecnología propia

Muchos problemas se resolverían invirtiendo en la investigación, desarrollo de la ciencia y tecnología, destaca desde su dirección de investigación y posgrado de la UAdeC

Toda su formación académica la hizo en escuelas públicas y se convirtió en el primer investigador de la Universidad Autónoma de Coahuila en ser aceptado en la Academia Mexicana de Ciencias, por lo que considera un error que el país no invierta en ciencia y tecnología.

Cristóbal Aguilar Fernández forma parte del Sistema Nacional de Investigadores nivel tres, por lo que lamenta la incapacidad que tiene México para resolver muchos de sus problemas, al no tener tecnología propia.

Por su trayectoria y alcances de sus proyectos, en el 2019 Cristóbal Aguilar González obtuvo el Premio Estatal de Ciencia, Tecnología e Innovación y en el presente año apareció en el ranking mundial de investigadores con mayor alcance científico-tecnológico, en una publicación de la Universidad de Stanford.

Actualmente se desempeña como director del Departamento de Investigación y Posgrado en la UAdeC, donde promueve los proyectos de los investigadores y sobre todo que esos estudios resuelvan problemas de la industria y le generen un beneficio a la sociedad.

MÉXICO REQUIERE TECNOLOGÍA PROPIA

Durante el último siglo ha existido una fuerte presión de las instituciones de educación superior hacia el gobierno en turno, para exigir mayores recursos a la ciencia y tecnología.

Sostuvo que ha sido permanente el problema de la falta de financiamiento a los proyectos de investigación científica, pero en la actual circunstancia mundial, por la pandemia, se resiente aún mucho más.

“Nunca ha habido, por parte de ningún gobierno, una apuesta real a la investigación científica y tecnológica, como una estrategia de desarrollo social, tal como lo han hecho otros países, entre ellos Alemania, Corea y muchos más.

“En esos países se aplica entre el cuatro y ocho por ciento del Producto Interno Bruto al desarrollo de conocimiento y tecnología propia”, dijo.

Estimó que en el caso de México, llegar a un dos por ciento sería una inversión “elevadísima”, porque nunca se ha alcanzado ni el uno por ciento del PIB.

Advirtió que en el marco de los problemas que enfrentamos como país, por la contingencia sanitaria, salen a la vista muchas carencias, así como la incapacidad de México para resolver muchos de sus problemas.

Esto se debe, explicó, a que no se ha dotado de infraestructura a las universidades y no se han formado a los grupos de investigación que requiere el país.

“No se habla de tecnología mexicana, aunque hay, pero es escasa. Somos una sociedad que consume tecnologías desarrolladas en otros países y conocemos muy poco de la tecnología mexicana”, indicó.

Advirtió que uno de los principales problemas que enfrentan los científicos mexicanos es que históricamente los han hecho concursar por pequeños fondos. Hay convocatorias públicas y hay que competir contra nueve mil propuestas, por obtener uno o dos millones de pesos, del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología.

Además, dijo, no se ha tomado en cuenta que el desarrollo local de conocimiento científico y tecnológico puede ser una fuente de riqueza para el país.

Insistió en que no es dinero tirado a la basura y a nivel internacional hay ejemplos de países como Singapur y otras naciones asiáticas, que han demostrado que el conocimiento les ha permitido salir adelante, porque sus universidades están en competencia con las mejores de Europa y de Estados Unidos.

“Estamos en la era del conocimiento y gran parte de la tecnología que consumimos viene de Asia. Hay muchas formas de cómo capitalizar el conocimiento para resolver todos los problemas.

“Mientras no haya la intervención del gobierno, porque debe ser una parte importante en establecer los programas prioritarios de investigación y de ciencia, pero no con poquito dinero, porque no podemos resolver con buenas intenciones”, puntualizó.

El científico citó casos específicos de la problemática que enfrentan los productores de lechuguilla o candelilla, entre otros. Han pasado más de 200 años y siguen igual.

Por ejemplo, para el caso del orégano se necesita un Centro Nacional de Investigación, que se conozca el número de familias productoras, tipos de cultivo, cuidados, tamaño de la cosecha, subproductos y derivados, distribución y comercialización.

En todas las cadenas productivas y de valor, el gobierno debe convocar a los investigadores a resolver esos problemas, pero debe haber financiamiento real.

Estimó que en más de 60 años de historia de la ciencia mexicana y no se ha alcanzado el tan anhelado uno por ciento del PIB proyectos de ciencia y tecnología.

Lo que se puede reconocer del Conacyt es el programa de becas para estudiantes. Esto ha permitido que se formen muchos investigadores, gracias a los impuestos que pagan los mexicanos.

“Ese es el único programa que yo valoro sobre manera y que debemos presumir, es que el Conacyt se haya comprometido a formar recursos, pero sólo es una parte de lo que se debe financiar.

“Lamento que los responsables no vean en la ciencia y tecnología, la manera más ordenada y segura de garantizar bienestar y elevar el nivel de vida de sus comunidades”, indicó.

Su trayectoria en la máxima casa de estudios de la entidad lo ha llevado a seguir formando a las nuevas generaciones.

SU FORMACIÓN

Aguilar nació el 6 de noviembre de 1970, en el seno de una familia humilde. Son sus padres y hermanos quienes lo impulsan a prepararse, con el convencimiento que, para salir adelante, la clave está en el estudio.

Cursó sus estudios en la escuela primera Constituyentes de 1917; en la Secundaria Federal 1 y la preparatoria en el Ateneo Fuente, para luego continuar su formación profesional en la Facultad de Ciencias Químicas.

Antes de culminar sus estudios de licenciatura, el rector de la UAdeC, Remigio Valdés Gámez, inició un programa de becas para formar talentos.

Con esa beca, Cristóbal pudo continuar sus estudios de posgrado (maestría) y el compromiso de la universidad fue la incorporación a la plantilla de docentes, desde 1995, en la Facultad de Ciencias Químicas.

Por su buen desempeño, obtuvo el apoyo de la UAdeC para cursar el doctorado en la Universidad Autónoma Metropolitana Unidad Iztapalapa, en un proyecto con un Centro de Investigación Francés, en el que se resolvió el problema que causaba la pulpa de café en México, a fin de aprovechar esa fruta, porque sólo se aprovechaba el grano.

SUS MENTORES

Aguilar reconoce a los maestros que lo apoyaron en sus estudios y a todos los recuerda con gratitud. Entre ellos a José Luis Villarreal, micólogo y bioquímico, quien lo orientó en la tesis de licenciatura.

Su mentor en los estudios de maestría fue Antonio Anzaldúa Morales, de la Universidad de Chihuahua. Él era el líder musulmán, para América Latina y se formó en Inglaterra.

En el doctorado se formó al lado de los investigadores Gustavo Piñera, Ernesto Favela y Cristopher Augur (francés de origen, pero mexicano por decisión).

Sostuvo que estos personajes fueron clave en sus convicciones, para marcar el rumbo y el compromiso de su trabajo frente a la sociedad, a fin de que cada proyecto sea útil para la sociedad.

En el caso de Cristopher, dijo, siempre lo alentó y le infundió confianza para participar en el extranjero, en la cooperación internacional del conocimiento y que sirva para resolver problemas.

Fue de esta manera que aceptó invitaciones a cursos y seminarios en Brasil, Francia, India y otros países, lo que le permitió compartir conocimientos y experiencias con científicos de otras partes del mundo.

Incluso, dijo, a mi regreso a la Facultad de Ciencias Químicas, Augur sabía de las limitaciones que enfrentaba para iniciar a trabajar, porque carecía de los instrumentos para armar un laboratorio y me hizo una donación, “me regaló hasta el refrigerador de su casa”.

Recordó que fue a base de donaciones que instaló su primer laboratorio de Hidroprocesos. Con el tiempo se ha mantenido y ha crecido, a través de proyectos de investigación pertinente para la sociedad.

En estos proyectos se involucró a jóvenes, lo que ha permitido la formación de un gran número de doctores que trabajan en instituciones importantes, tanto de México, Colombia, Ecuador, Cuba, Nigeria y Francia.

“Ese trabajo constante es lo que nos llena de satisfacción, de saber que los proyectos, así como a mí me transformaron la vida, también sean transformadores de vida para otros jóvenes y que sus investigaciones sean útiles para resolver los problemas de la sociedad.

“Ese es una de las principales motivaciones. Hacemos el trabajo por disfrutar la posibilidad que tienes de coadyuvar a la solución de los problemas, pero con eso y sin darte cuenta, con tu disciplina diaria generas una serie de productos, de reconocimientos y publicaciones que nos ha llevado a crear un grupo líder a nivel mundial en algunos temas”, expresó.

ALGUNOS DE SUS LOGROS

Con el tiempo su trabajo empezó a rendir frutos, en la formación de más científicos y el reconocimiento a sus proyectos.

Fue el primer investigador de la Universidad Autónoma de Coahuila en ingresar a la Academia Mexicana de Ciencias y miembro del Sistema Nacional de Investigadores Nivel Tres, así como la presidencia de dos asociaciones nacionales, entre ellas la de Alimentos.

En el 2010, la Academia Mexicana de Ciencias le otorga un reconocimiento por sus proyectos de investigación, en la categoría de joven investigador.

En 2014 la Academia Mexicana de Ciencias lo acepta como miembro y hasta esa fecha, de la UAdeC, sólo había estado el ex rector, Remigio Valdés Gámez, por la parte académica, “pero como investigador tuve el privilegio de ser el primero. Ahora, ya hay varios”.

En 2018, obtuvo un reconocimiento de la Asociación Internacional de Bioprocesamiento, con sede en Taiwán, como investigador destacado del año, en el área de biotecnología.

En 2019, el Gobierno del Estado le entregó el Premio Estatal de Ciencia, Tecnología e Innovación.

En este año (2020), la Universidad de Stanford, en Estados Unidos, publicó una lista de los investigadores que tienen mayor impacto científico-tecnológico.

La lista es de 160 mil investigadores a nivel global, que forman parte del dos por ciento de todos los científicos del mundo.

En esa relación de investigadores apareció el nombre de Cristóbal Aguilar González, en el área de biotecnología, junto a otros seis científicos de México, del Tec de Monterrey y la UNAM.

“Es la primera vez que aparece un investigador de la UAdeC, en el ranking mundial de científicos”, comentó.

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