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EN APODACA, NL
Covid en Cereso 2

El aislamiento preventivo de nuevo ingreso

En el interior del Centro de Reinserción Social (Cereso) 2 de Nuevo León, decenas de internos hacen fila en el edificio conocido como La Escuela, que cuenta con ocho aulas. En una de ellas un grupo de internos se encuentran sentados en pupitres, orientados hacia la pared, sosteniendo tablets.

Charlan animadamente con familiares en videoconferencia vía WhatsApp, a través de los dispositivos móviles que les facilita la administración. Un trabajador social y un técnico los asisten para que se conecten y se enlacen con la persona cuya identidad ya ha sido previamente verificada.

En un aula aparte, otro grupo de internos hace fila para pasar con asesores jurídicos y establecer videoconferencias con funcionarios del Poder Judicial, con los que desahogan alguna diligencia para conocer los avances de sus casos.

Esta es la nueva modernidad a la que forzosamente ha avanzado el sistema penitenciario de Nuevo León, a causa del Covid-19, para evitar que los internos entren en contacto con personas del exterior, explica Eduardo Guerrero Durán, asesor penitenciario de la entidad.

El sistema carcelario en Nuevo León es el primero en México que utiliza este sistema de telecomunicación, con el que los presos reducen el riesgo para infectarse del coronavirus, señala.

Tras el recorrido efectuado por Apro en el interior del nuevo penal ubicado en el municipio de Apodaca, el asesor explica que la comunicación a distancia es requerida por un 56% de las mil 612 personas privadas de su libertad (PPL) que ocupan las instalaciones, que recibieron a sus primeros internos apenas en el mes de octubre del año pasado.

Informa que la situación está controlada en los tres penales de la entidad, aunque ya se reportó el primer fallecido, un custodio que se contagió y pereció rápidamente, afectado por el padecimiento viral.

CUARENTENA EN EL PENAL

Nuevo León cuenta con tres penales estatales para varones mayores de edad, el 1 y 2 de Apodaca, y el 3 de Cadereyta. Es en este último donde se encuentra el módulo covid donde puede ser atendido, si se contagia, alguno de los de 8 mil 841 reclusos encerrados en la entidad. La clínica cuenta con espacio para 400 pacientes, por lo que los médicos no han tenido problemas de cupo.

Cuando se reconoció en México la pandemia, en el mes de marzo, el gobierno del estado cerró todas las instalaciones de reclusión, para evitar el contagio del coronavirus. Hasta agosto, los penales fueron reabiertos, aunque aún es prohibido el contacto de los internos con cualquier persona. Ningún recluso ha muerto por covid, aunque fueron detectados 13 contagiados, dice Guerrero, quien afirma que todos llegaron enfermos del exterior. Los especialistas los atendieron en las instalaciones de Cadereyta y se recuperaron satisfactoriamente.

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