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2° Informe de gobierno, nada qué informar -Fernando Hinterholzer Diestel

Hoy 1 de septiembre, el titular del Poder Ejecutivo rendirá su segundo informe sobre el estado que guarda la Nación. Hace veinte años todavía, esta fecha era considerada como el día del presidente de la República, largos discursos de más de cuatro horas aburrían hasta el tedio a senadores, diputados y público televidente.

Y lo que sucederá este primer día de septiembre no será la excepción, en Palacio Nacional, delante un número limitado de invitados, el presidente informará su versión del estado de la nación, con sus propias cifras y estadísticas, y seguramente con una narrativa totalmente diferente a la realidad que vive el país, que enfrenta tres crisis: sanitaria, económica y de seguridad, que tienen a la nación de rodillas.

Con toda certeza, en el futuro cercano, cuando se revise lo sucedido en México durante la segunda década del siglo XXI, al cual llamaremos “sexenio populista posverdad del gobierno de López Obrador”, éste será nombrado como el de peores resultados para la salud, la economía y la seguridad en décadas.

Se le calificará como un movimiento populista que arrasó en varios países de gran importancia como EU, México y Brasil, causando graves daños a la gobernanza y avances democráticos.

De acuerdo con la encuestadora Enkoll, el presidente llega a su segundo informe con una aprobación 58 por ciento, pero cae 15 puntos con relación a las preferencias que traía antes del primer informe en 2019, que era del 73 por ciento.

Otro dato relevante es que sólo 44 por ciento aprueba sus decisiones y medidas para enfrentar la pandemia, y un 52 por ciento lo desaprueba. (591,712 contagios y 63,819 defunciones hasta el domingo 30).

López Obrador ha utilizado de manera reiterada falsedades y verdades a medias, ha recurrido a la construcción de narrativas alternas (incluso con temas tan obvios que se vuelven ridículos), la sumisión y estulticia de sus funcionarios, aunado al desmantelamiento sistemático de organismos autónomos, que funcionaban como contrapesos institucionales, y que son necesarios para cualquier democracia, nos precipitan cada vez más a una autocracia.

Además, de acuerdo a la moda de los gobiernos populistas, ha seguido los pasos de Trump en Estados Unidos, de Bolsonaro en Brasil y hasta de Boris Johnson en Inglaterra, buscado la polarización entre la población, en materia de proyectos y volviendo la narrativa del nosotros y ellos.

Un escenario totalmente catastrófico es el que enfrenta México hoy día, cuando se tiene que rendir su informe de gobierno, y me pregunto qué podrá informar el presidente, qué clase de historias podrá contar, quien no tiene sino sus propias ideas como argumentos.

Qué clase de logros podrá presumir, cuando los errores cometidos por su administración han sumido al país entero en el luto y la tristeza. En su afán de distraer a los mexicanos de la trágica actuación de su gobierno frente a la pandemia y de la severa contracción económica, decidió traer a Emilio Lozoya para embarrar a todos sus adversarios. Se trataba de mostrar que todos, salvo él, son corruptos.

La respuesta de sus opositores ha sido contundente: él también lo es. Su hermano y uno de su asesores más cercano se dedicaron a recaudar para él, siempre con su conocimiento, y siempre por encima de la ley. Él también es un corrupto en toda la extensión de la palabra. Durante estos 21 meses al frente del gobierno, nos demostró que no tiene idea alguna de cómo gobernar. Ya destruyó la economía, la administración pública, ya polarizó al país, ya fracasó en materia de seguridad. Insistía en que la gran diferencia de su gobierno era que no había corrupción. Esto ya no puede sostenerse.

Existe además amplia evidencia de cómo se está saqueando el erario en este gobierno (80% de adjudicaciones directas en lugar de hacer licitaciones como marca la ley), los casos de Bartlett y su hijo, de Eréndira Sandoval y su esposo, de Zoé Robledo, las licitaciones de Roció Nahle en Dos Bocas, los superdelegados en Guerrero y Jalisco. Con todo ello hay un claro indicio de que él mismo es un corrupto.

Después del golpe recibido por el video del dinero entregado a su hermano Pio, ahora nos trata de distraer con la consulta para juzgar o no a ex presidentes, es otro engaño a los mexicanos. En realidad, su intención oculta es la de influir en las elecciones de 2021 para que el gobierno de la “cuatrote” sea objetivamente evaluado por los ciudadanos, y no vean el siniestro escenario por el estamos pasando.

Los adeptos al presidente insisten que tratarán de organizar la consulta sobre el juicio a los ex presidentes y, además, tratarán de que se realice con la elección de junio. Pero tanto en la Constitución como en la Ley Federal de Consulta Popular esto no es legalmente posible: ya que, si hubiera consulta tendría que ser, el primero de agosto del año próximo, dos meses después de las elecciones. Y segundo, no hay base legal para establecer una consulta de ese tipo sin violar la Constitución, los derechos humanos y la presunción de inocencia. Nuevamente intenta el presidente con esta consulta, realizar una actividad de campaña política más que un intento real de hacer justicia.

México necesita una política integral contra la corrupción, como intentó ser el Sistema Nacional Anticorrupción. Ya existen instituciones y leyes diseñadas para ello. No será con banderas mediáticas y discursos incendiarios desde el Ejecutivo o con campañas publicitarias contra los neoliberales y conservadores. Evidentemente hay que combatir y castigar a la corrupción que reinó en el pasado. Y por supuesto que la obligación del presidente es combatirla, lamentablemente lo está haciendo de una manera perversa y con otros fines, utilizando a la Fiscalía, según autónoma, para hacer subir en las encuestas a Morena.

Es una lástima que sólo trate de la corrupción de sus adversarios políticos neoliberales. Sería mucho más legítimo si no minimizara y justificara las acciones corruptas de sus colaboradores de primer nivel.

Lo que ha generado el presidente en estos estos dos años de gestión es desconfianza e incertidumbre en millones de mexicanos, y con ello debilitado y desgastado todo lo que gira a su alrededor. Su interés en trastocar la legalidad y la equidad en la próxima contienda electoral puede ser detonador de un escenario social, económico y político peligroso.

En realidad, el segundo informe de López Obrador será igual que los anteriores, tendremos una mañanera más larga y solemne, pero con los mismos datos, las mismas verdades a medias y los mismos ejes discursivos de siempre, mientras el país se le va de las manos.

ES CUÁNTO!

ADENDDUM: durante las próximas elecciones locales de Coahuila los partidos de oposición PAN, PRI, MC deberán de asumir una estrategia en conjunto y coordinada para derrotar a Morena y afianzar a la entidad como un bastión antilopezobradorista rumbo a las elecciones locales de 2021.

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