Editoriales

REFLEXIONES
La salud en la frontera, en estado crítico – Irasema Coronado Y Eva Moya / El Universal

A lo largo de la frontera entre Estados Unidos y México la sensación de crisis es palpable. La pandemia de Covid-19 afecta las comunidades en el límite de ambos países, desde Tijuana hasta Matamoros y de San Diego hasta Brownsville. Actualmente, los casos en las ciudades fronterizas entre Texas y México se encuentran al alza y las principales ciudades en la frontera de Arizona vieron un incremento en los casos de casi mil por ciento en junio de 2020.

Simultáneamente, la frontera une y divide una región con grandes desigualdades y retos. Previo a la pandemia los residentes fronterizos ya se enfrentaban a desafíos importantes relacionados con el sistema de salud y los programas sociales.

Tomando en cuenta las vulnerabilidades de la región, se podría pensar que el gobierno de EU apoyaría a la comisión binacional en materia de salud que ya existe. Pero no es el caso.

La Comisión de Salud Fronteriza México-Estados Unidos (BHC, por su siglas en inglés) fue establecida formalmente en el 2000 mediante un tratado con el objetivo de “mejorar la salud y la calidad de vida a lo largo de la frontera México-Estados Unidos”.

En 2017, la administración de Donald Trump la desactivó por completo cerrando sus oficinas en El Paso y devolviendo su presupuesto al Departamento de Salud y Servicios Humanos de la Oficina de Global Affairs. El lado mexicano de la Comisión continúa, a pesar de la falta de fondos y de coordinación con su vecino ausente.

Con dicha decisión, se desapareció el único organismo con la capacidad de comunicar, colaborar y coordinar respuestas en el área fronteriza.

La reactivación de la BHC es necesaria y urgente para coordinar de forma binacional las respuestas a situaciones como la crisis de Covid-19. Se podría realizar una vigilancia epidemiológica y poner en marcha una iniciativa bilingüe que eduque a las familias sobre las medidas de higiene y el distanciamiento social.

Desafortunadamente, la administración de Trump se ha movido en la dirección opuesta tratando desesperadamente de posicionar la frontera como un punto de división. Sin embargo, la realidad es otra, la frontera es un punto de conexión, de personas y destinos conectados.

La colaboración binacional a través de organizaciones como la Comisión de Salud Fronteriza es la medicina que nuestra región necesita desesperadamente y debemos exigir a nuestros líderes que la administren.

  • Con la colaboración de Steve Mumme
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