Internacional

LOS SEÑALAN VARIOS PAÍSES
Atacan de nuevo los ‘hackers’ rusos

Están utilizando tres sitios web en inglés para difundir información sobre la pandemia de Covid-19

Una mañana en Oxford, un científico británico abrió un enlace que le llegó en un correo electrónico y que resultó ser la puerta de entrada a un virus enviado por hackers (piratas informáticos) rusos. La semana antepasada, funcionarios estadounidenses informaron que los servicios de inteligencia de Rusia están utilizando tres sitios web en inglés para difundir información (no siempre verídica) sobre la pandemia de coronavirus.

Las vacunas, las elecciones, el referéndum del Brexit… la sombra de la influencia rusa ha vuelto a proyectarse sobre esferas tan dispares como la política o la investigación médica. La tensión no llega a ser tan alta como la de la Guerra Fría, pero aumenta la presión después de que el Reino Unido se sumó a las sanciones contra Rusia por la anexión de Crimea en 2014 y por el intento de asesinato de un exespía ruso (Serguei Skripal) en suelo británico en 2018.

Las diferencias

Moscú ha chocado varias veces con Washington y Londres después de que el pasado 16 de julio las agencias de seguridad del Reino Unido, Canadá y Estados Unidos denunciaron que el grupo de hackers APT29 (conocido como Cozy Bear y al que los gobiernos estadounidense y británico relacionan con el SVR, el servicio ruso de inteligencia exterior) habría intentado robar datos sobre el desarrollo de vacunas contra el Covid-19, una información que le pertenece a varios centros de investigación de aquellos tres países.

A lo largo de 2020, APT29 (APT por amenaza persistente avanzada) ha hackeado a varias organizaciones implicadas en el desarrollo de vacunas contra el coronavirus en Canadá, Estados Unidos y el Reino Unido. “Es muy probable que con la intención de robar información y propiedad intelectual relacionada con el desarrollo y las pruebas de vacunas contra el Covid-19”, dice un comunicado conjunto emitido por esos tres países.

Pero la injerencia rusa ha ido más allá de los laboratorios. El ministro de Exteriores británico, Dominic Raab, en la misma fecha acusó a “agentes rusos” de interferir en las elecciones legislativas del pasado diciembre, filtrando documentos que favorecían a la oposición. Desde entonces la polémica discurre por dos carriles paralelos: la injerencia política y el espionaje industrial farmacéutico.

‘Cozy Bear’

Los hackers rusos son famosos, sobre todo en Estados Unidos, cuyo gobierno los ha acusados varias veces. Desde Washington se denunciaron operaciones de pirateo y filtración en las elecciones estadunidenses de 2016.

En su investigación sobre la interferencia rusa en los comicios, el abogado especial Robert Mueller señaló a 12 agentes del GRU —la inteligencia militar rusa— como presuntos en un pirateo al Partido Demócrata en ese año. También habrían actuado, según Washington, contra la Agencia Mundial Antidopaje, como una venganza contra el Comité Olímpico Internacional que había prohibido a Rusia participar en los Juegos Olímpicos de 2018 por el presunto uso, entre algunos atletas, de sustancias ilegales para mejorar el rendimiento deportivo.

Kaspersky —empresa rusa de ciberseguridad con amplia presencia internacional— lleva tiempo tras la pista de estos piratas.

“Informamos por primera vez sobre Cozy Bear en 2015, cuando se les vio realizando ataques de ciberespionaje contra organizaciones gubernamentales y entidades comerciales en Estados Unidos, Alemania, Corea del Sur y algunos otros países. En ese momento estaban infectando a los usuarios a través de correos electrónicos de spearphishing que contenían un sitio web pirateado”, explica a Proceso Brian Bartholomew, investigador de seguridad de Kaspersky.

Bartholomew señala que el grupo ha seguido activo “y en 2018 se observaron otras campañas en Europa”.

El grupo utiliza varias herramientas y técnicas a fin de violar las medidas de seguridad de organismos gubernamentales, diplomáticos, think-tanks, entidades médicas o relacionadas con la energía, a fin de obtener información. En particular, APT29 usa actualmente unos programas malignos llamados WellNess y WellMail, que antes no habían sido asociados públicamente con ellos.

“En general, este grupo es muy preciso; a menudo se dirige a víctimas específicas de alto perfil y utiliza diversas técnicas de evasión para ocultar sus actividades”, apunta Bartholomew. Pero “en cuanto a los recientes ataques que se les han atribuido, no disponemos actualmente de suficiente información.”

Londres acusa, Moscú niega

El jefe de la diplomacia británica reiteró que está “absolutamente seguro” de la implicación de Rusia en ataques cibernéticos para robar datos sobre su vacuna contra el coronavirus. “En momentos en que el mundo se une para encontrar una solución global, una vacuna, creo que es algo escandaloso y censurable que el gobierno ruso se involucre en estas actividades”, añadió.

El portavoz de la Presidencia rusa, Dimitri Peskov, rechazó estas acusaciones. También el embajador ruso en Londres, Andrei Kelin. “No creo en absoluto en esta historia”, dijo en una entrevista a la BBC, añadiendo que escuchó hablar por primera vez sobre estos piratas informáticos en los medios británicos. Según su análisis, es imposible atribuir actos de piratería informática a un país en concreto.

Lo sorprendente es que esta trama de espionaje fue denunciada días después de que se anunció que varias compañías rusas ya están trabajando con la gran empresa farmacéutica AstraZeneca para colaborar en la producción de la vacuna británica contra el Covid-19. De hecho Rusia trabaja en su propia vacuna y en los últimos días ha hecho notables progresos.

Por eso el jefe del Comité de Asuntos Internacionales de la Duma estatal rusa, Leonid Slutsky, fue aún más categórico en su reacción frente a las acusaciones contra Moscú.

“Esto es un completo disparate y no tengo otras palabras para describir estos cargos. En Rusia tenemos los virólogos más poderosos del mundo. La vacuna que se está desarrollando en nuestro país se encuentra en la etapa final de pruebas”, dijo Slutsky. Las primeras dosis podrían administrarse a la población a partir de septiembre.

En todo el mundo se están desarrollando más de 100 posibles vacunas para tratar de detener la pandemia de Covid-19. Según datos de la OMS, al menos cuatro investigaciones están ya en ensayos finales en humanos, incluidas tres desarrolladas en China y una en Gran Bretaña.

Rusia espera alcanzar la vacunación nacional para 2021, pero sobre todo aspira a ser el primer país en conseguir la vacuna.

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