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ALONSO ANCIRA ELIZONDO, LA MENTE MAESTRA
Fertimex / Fertinal: un desfalco al erario

Desde 1992, esta empresa ha tenido antecedentes de ser un factor de corrupción de diferentes gobiernos, unos omitiendo su existencia y sin aplicar inversión, y otros como la de EPN apostándole a un negocio que no daría resultados

Alonso Ancira Elizondo era un comprador y comercializador de chatarra, con esa vocación a cuesta compró el complejo industrial Pajaritos, subsidiaria de Fertilizantes de México (Fertimex) que a la postre se llamaría Fertinal.

Un diagnóstico de la Auditoría Superior de la Federación aseguró que el negocio de Alonso Ancira Elizondo eran chatarra, y hoy en España en espera de su extradición.

Desde 1992, esta empresa ha tenido antecedentes de ser un factor de corrupción de los diferentes gobiernos que han estado al frente, unos omitiendo su existencia y sin aplicar inversión, otros como la de Enrique Peña Nieto aplicando recursos a un negocio que no daría resultados, mismo argumento que hoy se aplica a la construcción de una refinería y el Tren Maya.

CULPABLES AFRONTARÁN LA JUSTICIA

Andrés Manuel López Obrador desde su campaña, dijo que revisaría esta operación de compraventa y llevaría ante la justicia a quien se encontrará responsable de un desfalco al erario.

Hoy cumple con esa promesa de campaña, sólo con la variante de que Emilio Lozoya es testigo protegido o colaborativo y no un acusado ante la justicia mexicana, porque según el Presidente corre peligro su vida.

Hoy los dos actores históricos en este negocio de la compra-venta de chatarra, están en situaciones comprometidas con la justicia, Alonso Ancira Elizondo que pasó unos meses en una cárcel en España y ahora está en libertad bajo caución y Emilio Lozoya, quien fue traído de Europa a México e internado en un hospital privado.

A los dos mexicanos que los ubicaron en naciones europeas hoy los tienen acusados de ser las mentes criminales que desfalcaron al erario en un hilo conductor único que los vincula Fertimex-Fertinal e incluso Odebrecht.

PRIVATIZACIÓN DE ‘PAJARITOS’

La revista Proceso del 20 de diciembre de 1999, mostró un episodio oscuro en la historia empresarial de la familia Montemayor y es su participación en la privatización del complejo industrial Pajaritos de Fertilizantes Mexicanos en noviembre de 1996.

El Norte y Reforma revelaron que Rogelio Montemayor Seguy y tres de sus hermanos, intermediaron la privatización de Pajaritos a través de la empresa Servicor, “en condiciones sumamente favorables: sin competencia alguna pagando una cifra apenas encima del mínimo aceptable para el gobierno”.

Pero tras haber ganado la licitación de Fertimex, en mayo de 1992, Servicor supuestamente cedió sus derechos de compra a cuatro empresas del Grupo Acerero del Norte (GAN), consorcio que se hizo de Altos Hornos de México y que la llevó a la quiebra en circunstancias aún no aclaradas, pero en las que también hay huellas del expresidente Carlos Salinas de Gortari: La venta a precio de ganga de esa siderúrgica a amigos suyos, levantó la acusación de dirigentes panistas y perredistas coahuilenses de que el propio Salinas de Gortari está metido (Proceso 874).

Tras la denuncia, Montemayor alegó que no tenía nada que ver en la privatización de Pajaritos, “es un infundio”. Y aceptó que sólo es accionista de dos empresas “familiares”: Grupo Automotriz Industrial del Norte y Fomento de Recursos del Norte.

Pero según nuevas evidencias documentales, la familia Montemayor sí se hizo de activos de Pajaritos a través de empresas como Agro Inmuebles y Agro Químicos, además uno de los socios de Jesús María Montemayor en la adquisición de Pajaritos, Jesús Alejandro Cuéllar Robledo, reveló la participación del exgobernador y su familia en esa operación siendo gobernador, Rogelio Montemayor Seguy negó en comunicado oficial conocer a Robledo, pero resulta que ambos fueron socios en la empresa Servicios Especializados de Sabinas.

Desde aquí se entretejió la venta de una empresa de fertilizantes considerada chatarra como lo fue el complejo Pajaritos.

EL TESTIGO COLABORADOR

En ese tiempo el padre del actual testigo colaborador, Emilio Lozoya, ex director de Pemex, era el Secretario de Energía y también se presume tuvo injerencia en la venta de las unidades productoras de fertilizantes, Emilio Lozoya Thalmann.

En 1992 de acuerdo con documentos notariados, se muestra que Fertimex fue vendida a los inversionistas comandados por la familia Montemayor Seguy y Ancira Elizondo, a una tercera parte de su valor.

Hoy esa misma infraestructura comprada hace 27 años, resucitó una vez más como pieza de corrupción entre empresarios y políticos mexicanos.

Es así, que el 10 de abril de 2018, en ese momento candidato a la presidencia, Andrés Manuel López Obrador, aseguró que “la administración de Enrique Peña Nieto compró una planta de fertilizante, a través de Pemex en 500 millones de dólares, cuando su valor real era de sólo 50”, (cerró las cifras).

Está unidad llamada Fertimex calificada como chatarra fue comprada por la familia Ancira y Montemayor, y la polémica que hoy se vive, es la misma que en 1992, envolvió la adquisición realizada por el empresario y el político.

De acuerdo con investigaciones documentales realizadas fue posible conocer que Fertimex Pajaritos fue vendida a una tercera parte del valor de libros, muy por debajo de los estándares de valuación marcados por el mercado para las empresas industriales de esa época (1992).

En la operación realizada con las familias Ancira y Montemayor se olvidaron del criterio de maximización de ingresos que sí fue aplicado en otras privatizaciones de aquellos tiempos (1992) en que gobernaba Carlos Salinas de Gortari.

La metodología de la compraventa que se hizo entre Alonso Ancira Elizondo y Emilio Lozoya es una réplica de la operación concretada en 1992, cuando el Gobierno Federal tuvo que asumir pasivos millonarios a fin de dejar limpia de deudas la compañía antes de pasar a manos privadas.

COMPRAN EMPRESA CHATARRA A 475 MDD

En 2013, a un año de inicio del gobierno de Enrique Peña Nieto, bajo la dirección de Emilio Lozoya, Pemex adquirió la empresa Agro Nitrogenados, por un monto de 475 millones de dólares.

El problema es que esta compañía, una subsidiaria de AHMSA, fue considerada chatarra porque tenía 14 años sin funcionar y el equipo tenía una antigüedad de 30 años.

Adicionalmente, Pemex tuvo que hacer una inversión para lograr la rehabilitación de la planta que significó en total un agujero en las finanzas de la petrolera mexicana de alrededor de 760 millones de dólares.

Pese al enorme desembolso de las arcas públicas, Pemex nunca consiguió producir fertilizantes en esa planta.

El accionar y las ganancias obtenidas estarían sin dificultades en las arcas de la controladora Grupo Acerero del Norte (GAN), sólo que un evento electoral se atravesó en el camino de esta operación encabezada por Alonso Ancira al igual que de Emilio Lozoya, y fue la victoria en las urnas de Andrés Manuel López Obrador.

La historia intentaron repetir una vez más, empero, los ojos en la operación que realizaron el empresario y el entonces director de Pemex, ya estaban encima y lo peor para ellos fue que el PRI no ganó en 2018, la elección Presidencial.

DE HABER GANADO EL PRI…. LA HOSTORIA SE REPETIRÍA

De haber mantenido el PRI la Presidencia de la República, el hecho de 1992 se habría repetido, sí, cuando la información indicó que el complejo industrial Pajaritos fue vendido por autoridades federales a una tercera parte de su valor.

Mientras que en la actualidad se perpetró una operación en donde las finanzas de la petrolera y por tanto del estado mexicano fueron afectados, igual que en 1992.

En 1992 un reporte de Servicor, compañía filial del desaparecido banco Bancreser, contratada por Jesús Montemayor Seguy y Alejandro Cuéllar, señaló que el complejo de empresas asentadas en Veracruz contaba al momento de ser vendido con un valor en activos fijos de mil 052 millones de pesos (en ese año de los nuevos pesos).

Los inversionistas ganadores cubrieron un total de 343.2 millones de pesos por esos activos, lo que significa que el complejo de empresas fue vendido a un 33% de su valor.

Mientras en la operación actual de las mismas instalaciones fue vendido en 475 millones de dólares y hace 27 años se compraron por 342.2 millones de pesos.

En 1992, los recursos que obtuvo el Gobierno Federal por la venta realizada del complejo Pajaritos representó un quebranto para el erario como presuntamente se hizo ahora en la operación perpetrada por Alonso Ancira y Emilio Lozoya.

En otras palabras, en 1992 fue mayor el monto de pasivos que absorbió la Federación, 508 millones de pesos, que lo que recibió de los inversionistas que al final pagaron 473.4 millones de pesos. La diferencia de 34.6 millones de pesos representa financieramente un quebranto al erario.

Hoy con la venta y la inversión que se intentó aplicar para volverla productiva de nueva cuenta se intentó de manera presunta un quebranto a las finanzas del país.

A DETALLE….
1) El accionar y las ganancias obtenidas estarían sin dificultades en las arcas de la controladora Grupo Acerero del Norte (GAN), sólo que un evento electoral se atravesó en el camino de esta operación encabezada por Alonso Ancira y Emilio Lozoya, y fue la victoria en las urnas de AMLO.
2) La historia intentaron repetirla una vez más, empero, los ojos en la operación que realizaron el empresario y el entonces director de Pemex, ya estaban encima y lo peor para ellos fue que el PRI no ganó en 2018, la elección Presidencial.

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