Editoriales

¡Vamos adelante! – Orlando Naún Rodríguez Reyes

Existe en la sociedad mexicana una diversidad abundante de jóvenes con ideologías, experiencias, y modos de vida distintos; que de alguna u otra forma buscan destacar ante la sociedad misma. Su diversidad pensamiento, sus preferencias, su criterio y todo aquello que conlleva su formación, ha tomado una dirección ambigua y a veces contradictoria.

La sociedad se atreve a juzgar de manera radical el comportamiento humano, en este caso juvenil, sin considerar del por qué de dicha conducta, calificándola algunas veces de agresiva, rebelde, o carente de educación. El cimiento está enfocado en la familia, su desarrollo está sujeto a influencias sociales, influencias de los medios de comunicación, televisión e internet principalmente, y una serie de favoritismos artísticos, económicos y políticos.

El joven actual es sinónimo de rebeldía, y su libertinaje se ha acrecentado en los últimos años por la misma incomprensión social, que va desde la familia que lo educó hasta la familia que lo forma. En muchos aspectos ésta incomprensión se convierte en prohibición y da como resultado la desobediencia. Esto forma una serie de antivalores que denigran la conciencia del individuo y crea una mala orientación en el aspecto social y cultural.

Si se habla de juventud se habla de modernidad, de tecnología de medios informativos bastante desarrollados que forman un papel importante en la comunicación y en la juventud.

El joven actual tiene en sus manos un medio en movimiento tanto en información como en tiempo, por que el sólo hecho de tener la libertad, la facilidad y el poder de congeniar una plática en el momento que quiera, con la persona que quiera, en el lugar que quiera, es infinitamente bueno, pero a la vez esa accesibilidad conlleva una responsabilidad bastante crítica, que deben tomarse en cuenta por que surgen una serie de mezclas culturales que diversifican el pensamiento humano. Éste cotidiano enlace cibernético al que diariamente se expone un joven debe tomarse con responsabilidad ya que el dominio de manejo que muchas personas en el mundo tienen para influenciar la mente de un joven es motivo de precaución, está de más mencionar la pornografía, el consumo excesivo de drogas, la venta cibernética de ellas y todos aquellos artificios, a veces prohibidos, que caen en manos de jóvenes sujetos a constantes cambios.

Mientras que la sociedad se involucra en la crítica de su rebeldía, la juventud se interesa por la búsqueda de sus preferencias, por que es ahí donde ubican la deserción de sus ideas, es ahí donde permanecen libres ante la opinión pública. Muestran un ascenso en su curiosidad pero un descenso en su paciencia. La sociedad juvenil se desarrolla en un núcleo de auténtica duda donde los valores se confunden, donde la prohibición no es discreta, donde las decisiones no son fáciles, donde las preguntas son más importantes, donde no eres un niño y tampoco un adulto y buscas la manera de dar lo mejor para ti mismo pero con tanta información y a la vez con tanta ignorancia llegas al

punto del me vale, de esa criticada rebeldía.

Esa búsqueda por su identidad está influenciada en exceso por un gran conjunto de información que se obtiene diariamente en un sólo día. Cuantos anuncios publicitarios se ven, cuantos mensajes subliminales se leen, cuantas miradas juzgadoras recibes diariamente cuando te das la libertad de expresarte en tu apariencia, por que va desde un tatuaje hasta un peinado de estética para ir al gimnasio.

Radica una fuerte atención hacia el mundo de la apariencia en la juventud, tiene un grado de importancia bastante alto por la mayoría de los jóvenes, y es ahí donde los medios de comunicación adornan todo lo que ofrecen para que se cumpla ese consumismo.

Pero ¿qué piensa un joven?, ¿qué busca?, ¿qué lo hace feliz? En sí cada joven es distinto cada mente vive y piensa diferente, sin embargo la sonrisa de un joven radica la mayoría de las veces en la realización de sus metas a corto plazo, de pequeños sueños que detallan su autoestima, la sociedad critica con dureza su comportamiento e idealismo y la juventud se dedica a sustentarlo con buenos momentos, haciéndole recordar a la sociedad que su rebeldía a logrado su sonrisa.

La juventud está llena de ideas, de arte, de una amplia gama de colores que sostienen su vitalidad, y el valor de sus ideas es tan importante como su iniciativa.

Como propuesta social hacia la juventud mexicana quiero enfocar el tema de los valores, ya que los medios de comunicación son necesarios, la rebeldía siempre estará presente, y las preferencias siempre se van a expresar, y si la base de todas esas decisiones que diariamente se toman está en los valores que fueron inculcados, los hábitos que fueron demostrados y la grandeza cultural que ha sido estudiada a lo largo de la vida, debe tener una mayor calidad. ¿Cómo? Comenzando con la familia. La familia es la base de educación, y si la familia no responde existe la solución de comprender, de razonar situaciones y experiencias, que nos enseñen los buenos ejemplos, las buenas costumbres, la humildad como uno de los valores más importantes que existen, se debe acrecentar y esa aplicación se logra al tomar con responsabilidad y honestidad todos aquellos ejemplos (buenos y malos) que radican en la vida.

Así que mi mensaje hacia la juventud, hacia los padres, los maestros y todas aquellas personas que de alguna u otra forma tengan algún tipo de comunicación con cualquier tipo de persona y en éste caso con algún joven comprendido o incomprendido le regale la confianza de poder expresarse, le brinde la libertad de poder pensar, le obsequie la duda de poder opinar, y le muestre la aplicación de todos los valores olvidados. Tú como joven, no te limites, pero aprende a tomar esa libertad de información y ese coraje y rebeldía con responsabilidad y con honestidad.

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