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EL GATITO DE KAFKA
Don Juan por Pushkin – Javier José Vallejo

Martín y José eran dos amigos de la Escuela, hubo un día que la maestra les encargo leer un libro. No estaban acostumbrados a la lectura y acudieron a la biblioteca. El bibliotecario que era como un personaje de Los cuentos de Hoffmann, les proporcionó una obra. Los dos salieron contentos con la idea de leerlo juntos y entregar el reporte. Era una historia situada en Madrid en el siglo XVI y su protagonista era un seductor de mujeres.

UN VIENTO TELÚRICO

En un cementerio de Madrid soplaba un viento telúrico que despertaba recuerdos. En el horizonte se observaba que un hombre caminaba, por el semblante parecía al desperrado Don Juan. Un hombre sin escrúpulos que los mismos poetas no podían imitar. Su visita era para enamorar mujeres emocionalmente débiles. El monje que estaba en ese lugar le explicaba que las damas que acudían dejaban flores a sus difuntos.

PRIMERA VÍCTIMA

Se escuchaba una música en la casa de Laura, que dialogaba con Carlos. Ella tenía 22 años y era pretendida por diversos hombres. Todo estaba en perfecto orden y dialogaban afablemente, hasta que escucharon que alguien tocaba la puerta. Al ver que era Don Juan, Carlos lo injuriaba con ofensas y en la discusión sacan las espadas y pelean. Luego de morir Carlos, su amada quedaba desprotegida y el galán se aprovechaba de la situación y la conquistaba con palabras hermosas y terminaban abrazados.

LA ESTATUA

Aparece un monje, por los ademanes es parecido a Don Juan. En ese momento llegaba Ana y comenzaba a charlar con el supuesto religioso, le mencionaba el valor de recordar a los difuntos. Que esa tumba tiene buena estrella y calor celestial por los rezos. Al calor de la conversación empieza confesar su verdadera identidad. Su corazón arde en ilusiones y él es Don Juan. Ella lo rechazaba, pero era tanta la insistencia que acuerdan verse en una cita. Llegaba el sirviente asustado y le dice que la estatua del difunto marido los estaba observando. Era absurdo eso y en tono irónico también citan a la efigie para que observara las artimañas del garañón.

EL INFIERNO DE DON JUAN

Llegaba puntual a la casa de Doña Ana, viuda del Comendador. En la charla de café le confesaba que su esposo el hombre de la estatua era rico y sus padres la habían obligado a casarse. Le expresaba que no pretendiera enamorarla que estaba enterada de su fama picaresca. Don Juan le decía que daría su vida por ella, se abrazaban y besaban. En eso se escuchaba que alguien tocaba la puerta. Le dice que se escondiera. Al ver al fantasma de la estatua se desfallece y el galán valientemente lo desafía. El hombre de piedra lo tomaba de la mano y Don Juan empezaba a arder hasta convertirse en ceniza y llevárselo al infierno. Con ello quedaba concluido el drama. Los dos amigos leían que Pushkin escribió esa ópera de Don Juan y la estrenaría en el Teatro Mariinski, de San Petersburgo, el 16 de febrero de 1872. El mito de Don Juan enseñaba que las personas pagan sus deudas. Martín y José no olvidaban que, en el corazón de un hombre, solamente hay espacio para una mujer.

historiador82@yahoo.com

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