Editoriales

EN ESTE DIARIO VIVIR
La crisis que ya llegó – Manuel Fragoso Álvarez

Rubén tiene un pequeño negocio de renta de trajes, smokings, zapatos, corbatas, y todo lo necesario para una fiesta y si no quieres gastar mucho, pues él es el indicado. Durante el año son pocas las rentas, pero durante el mes de mayo y junio, Rubén hacía su agosto, y de aquí sacaba para sus vacaciones, aguinaldo y remodelar su stock de artículos. Este año no hay graduaciones, ni bodas, ni fiestas, ni quinceaños, en ese pequeño pero céntrico local paga ocho mil pesos de renta, más agua, luz, impuestos y teléfono. Ha esperado un tiempo que ya no es razonable, estuvo esperando la ayuda que les prometió el gobierno, pero ésta no llega, él tiene un coche, pero no es fifí, ni ha robado, ni es explotador del obrero, sólo es una persona que ha trabajado mucho para consolidad su pequeño negocio, pero esta semana ya no pudo aguantar más y cerró.


Martha tiene cincuenta años, es muy eficiente en su trabajo y sus jefes están muy contentos con ella, hace la labor de secretaria, contadora y a veces hasta de limpieza. Cuando esto comenzó, la mandaron a su casa con media paga, -y obvio no completa con sus gastos- en su lugar de trabajo hay otras cuatro personas, ella y el patrón. En ese local pagan veinticinco mil pesos de renta, más los consabidos impuestos, seguro social (y no los tienen con lo que ganan en realidad) Infonavit, agua, luz, gas, teléfonos, productos de limpieza y necesidades propias del negocio. Tres meses cerrados, están a punto de declararse en quiebra, no haya cómo completar el poco sueldo que están pagando, pero que para el dueño representa un gasto enorme. La semana pasada le hablaron a Martha, el patrón en un acto de “solidaridad” le ofrece cinco mil pesos por los dos años de servicio, -no hay más, dice, ya no tengo a quien pedirle prestado, esto ya se lo llevó la fregada- tómelos porque voy a cerrar el negocio y me voy a declarar en quiebra.


Conocí a estos chavos hace tiempo, tocan muy bien y tenían llena toda la semana tocando y cantando en algunos restaurantes de postín de la ciudad (a veces los invitaban a tocar fuera de aquí) Como les estaba yendo muy bien, compraron un mejor equipo, a plazos que al cabo si sale para pagarlo dijeron, y pues de pronto sí, pero llegó este bicho (hablo del virus) y se cerraron negocios, puertas, vidas y todo se fue al traste. Tienen un buen tiempo sin tocar, lo hacen por internet pero obviamente no es lo mismo, ellos tienen gastos fuertes y el dinero no llega, se plantaron frente al gober a solicitarle ayuda o que se abrieran ciertos lugares para que pudieran trabajar, les dieron una despensa. Igual le ha pasado a un buen amigo que tocaba en varios grupos, es productor, músico y renta equipo profesional, tiene más de tres meses sin trabajo.


Raúl es dueño de un pequeño restaurante-bar, batalló durante dos largos años hasta que se pudo consolidar, tiene buena cocina, excelentes bebidas preparadas, pues contrató a un Chef y a un Barman que lo han seguido en esta aventura. Cuando inició el mismo atendía las mesas, limpiaba, y veía que nada faltara para que todo estuviera bien, hacía las compras, y administraba su lugar. Poco a poco la fama de su cocina y bebidas le ganaron fama, y todos los días se hacían largas filas para entrar, a veces la gente esperaba una hora o dos para poder ingresar. Tres meses le cerraron, él y sus amigos estuvieron ofreciendo comida para llevar, consiguió una moto y la llevaba hasta los hogares que lo solicitaban, y así anduvo tratando de sobrevivir. Ahora le han “autorizado” para que abra, pero con un montón de restricciones, pero lo que más le preocupa es que no va a poder abrir al cien, solamente podrán ingresar una tercera parte del total de aforo, ¿Se podrá sostener con eso? Hay que pagar renta, agua, luz, impuestos, seguro, Chef, Barman, dos meseros y su sueldo. ¿Sobrevivirá?


Entre el 18 de marzo y el 28 de abril de este 2020, se perdieron en México 707,000 empleos y hay alrededor de 12 millones de personas han dejado de percibir ingresos. En los Estados Unidos, 42 millones de personas han solicitado apoyos gubernamentales por desempleo. Mientras que la Organización Internacional del Trabajo (ILO, por sus siglas en inglés), advirtió que las consecuencias económicas de esta pandemia, podría causar la pérdida de hasta 25 millones de empleos en el mundo. Sus “efectos serán de gran alcance, llevando a millones de personas al desempleo, subempleo y pobreza laboral”.

Los sectores que más han sido afectados laboralmente por esta crisis son: Hotelería, agencias de viajes, confección de ropa, actividades deportivas y artísticas, (músicos, actores, fotógrafos, cantantes) venta y reparación de vehículos y fabricación de muebles son las áreas que mayormente han sufrido la mayor pérdida de empleo. Y obviamente las actividades de ocio como; Teatros, cines, museos, salas de conciertos cerradas. Festivales suspendidos o aplazados. Y sin saber, por ahora, cuando se podrá volver a esa “nueva normalidad” tan cacaraqueada. O si las reaperturas deberán ser con menos aforo y por lo tanto menos ingresos.

Para facilitar la salida de la crisis en lo general, habría que prestar una atención prioritaria al sistema financiero y al desempleo. Implementar un plan eficaz de reestructuración del sistema financiero para que los créditos vuelvan a fluir y reformar del mercado de trabajo para que las finanzas públicas mejoren Y en lo particular tenemos que asumir que el entorno ha cambiado. Identificar en qué situación estamos y cómo podemos mejorarla. Recortar todos los gastos superfluos. Aumenta nuestros ingresos. Y ser prudentes con el manejo del dinero.

Finalmente, como dijo un señor del Rancho, -no hay crisis que aguante doce horas de trabajo arduo, eso se lo aseguro-. Entonces a darle, apoyemos al comercio local, ayudemos en lo que podamos a nuestros amigos y conocidos y vamos juntos a salir de esto.

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