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FLORINA GUERRERO ESPARZA:
‘A los 16 años cambió mi vida’

Murió mi mamá y yo me hice cargo de la casa, del cuidado de mi papá y mis hermanos

Florina Guerrero Esparza, tenía 16 años de edad, cuando su mamá Patrocina Esparza, falleció en el campo, la alcanzó un rayo. Desde entonces a esa edad, la adolescente se convirtió en la jefa de la casa y atendió a su padre, Bonifacio Guerrero, además de sus 5 hermanos.

Florina prometió desde entonces hacerse cargo de sus cinco hermanos, la promesa que se hizo, fue no dejarlos solos y que hasta que se casaran, ella lo haría.

“Mi vida cambió de casi niña, a la responsabilidad de un hogar en el campo, atender a mi papá Bonifacio, hombre de campo, andar acompañándolo a trabajar la tierra, e incluso entrarle a la tallada del ixtle, como siempre ha sido esta vida en el campo. De los juegos infantiles a la cocina, mi abuela Catalina, sufrió mucho la muerte de mi madre, la abuela Catalina, sintió esa ausencia”.

Como casa particular y muy humilde, heredaron una parte de la ex hacienda en este poblado, cuyos dueños fue la familia Madero. Esta hacienda tiene su historia.

Luego del fallecimiento de Patrocina, Florina atendió a sus hermanos dándoles de comer, curándolos cuando se enfermaban, como lo hace cualquier madre.

Pese al dolor de perder a su mamá, aún así acudía con su padre a las labores de la tierra y hasta tallar el ixtle a mano.

Hoy, Florina, se siente agradecida con Dios por la fuerza que le brindó para estar al frente del hogar.

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